„Composta sólida“: Menonitas producen fertilizante solido natural
- Redaktion

- 31. Jan.
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México. Quien recorre los bordes de las colonias menonitas y atraviesa los campos, a veces ve largas hileras oscuras: montones (mietas) de material orgánico apilado que no se desecha, sino que se transforma en abono natural. Los productores llaman a su producto sencillamente “composta sólida”: compost en forma sólida. Y apuestan por un proceso que requiere paciencia: durante aproximadamente tres meses el montón “trabaja” hasta que, a partir de estiércol y restos vegetales, se obtiene un abono sólido de textura terrosa y desmenuzable.
Que las comunidades menonitas en México trabajan de manera intencional en alternativas a los paquetes intensivos en químicos y que para ello también utilizan tecnología propia, fue descrito explícitamente en un comunicado oficial del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.
Materias primas: lo que aportan las granjas se convierte en abono
La base de la “composta sólida” no es una receta secreta, sino un ciclo interno de la finca. Se utilizan sobre todo materiales que de todos modos se generan en las explotaciones agrícolas:
Estiércol de corral (p. ej., de res, oveja o cabra) como motor rico en nutrientes del proceso de compostaje; opcional, pero expresamente recomendado.
Componentes secos y estructurales (paja, material triturado, restos de cosecha) y componentes húmedos con más nitrógeno: la mezcla de “seco” y “húmedo” asegura una buena relación entre aire y humedad en la pila.
Tierra como “inoculante” de microorganismos y como formadora de estructura (capa por capa).
Ceniza (espolvoreada en capas finas), según la finca, como aditivo tradicional.

En la región de Hopelchén, documentos de planificación y técnicos sobre agricultura señalan además de forma explícita que, en la fertilización, debe incorporarse material orgánico como “gallinaza” (estiércol de aves), “estiércol” y “composta”; es decir, justamente los flujos de materiales típicos del compostaje sólido.
El proceso de 3 meses: así se produce “composta sólida” sin métodos acelerados
Los productores menonitas describen el proceso como compostaje clásico en hileras (mietas): no es “compost turbo”, sino una descomposición controlada, bien aireada, con volteos repetidos.
Una guía del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua describe el procedimiento de manera muy práctica:
Lugar y armado
Lo ideal es un sitio sombreado, protegido del viento y con acceso a agua. La pila se arma con forma trapezoidal (ancho/alto aproximadamente como indica la guía) y comienza con una base gruesa y seca que permite la entrada de aire. Luego se alternan capas de materiales secos y húmedos, estiércol y tierra —entre medias un poco de ceniza— y cada capa se humedece, sin “encharcar”. Al final se cubre (p. ej., con paja/tierra; en época de lluvias se protege adicionalmente).

Fase de calor: la hilera trabaja
Al inicio la temperatura sube: eso es deseado. La guía recomienda vigilar la temperatura (idealmente no superar aprox. 65 °C). Después de alrededor de un mes, el pico de temperatura suele haber pasado; entonces llega el primer gran “ciclo de trabajo”.
Volteo: entra oxígeno, se logra uniformidad
Tras el primer mes se voltea: el material compactado se afloja, se intercambia lo de afuera con lo de adentro y, si hace falta, se vuelve a humedecer. Después del segundo mes se realiza el segundo volteo; y tras tres meses, el tercero. Resultado: “composta joven” — compost joven después de tres meses.
Es muy importante voltear el compost regularmente: la frecuencia depende de la etapa del compostaje; siempre revise el nivel de humedad y riegue si está seco. La temperatura debe revisarse en la semana 12; si aún no está a temperatura ambiente, el período de maduración se prolongará unas dos semanas.
¿Cuándo está lista la “composta sólida”?
Los productores se guían por criterios muy sencillos: color oscuro, estructura granulosa/terrosa, olor agradable a tierra de bosque, sin notas de putrefacción. Exactamente estos signos de madurez también los menciona la guía de Sonora.
Con esto se entiende por qué los fabricantes hablan de “tres meses”: en ese tiempo se obtiene un abono sólido joven, bien utilizable. Muchos, según el uso previsto, lo dejan madurar un poco más si buscan máxima estabilidad.
¿Para qué se utiliza el abono sólido?
Para las explotaciones menonitas, la “composta sólida” es sobre todo una cosa: alimento para el suelo. En la práctica se usa típicamente así:
antes de la siembra, aplicada en parcelas agrícolas e incorporada superficialmente;
concentrada en hileras o franjas de plantación (donde las raíces se benefician rápido);
en huertos y frutales, como aporte orgánico de nutrientes y humus.
Para la región de Hopelchén, documentos técnicos recomiendan explícitamente incorporar estiércol y compost como parte de una agricultura con “bajos insumos externos” (menos compras de insumos), es decir, la misma lógica que está detrás del compostaje sólido menonita.
¿Cuánto aplicar? Depende mucho del suelo, del cultivo y de la calidad del compost. Un ejemplo de un manual de la FAO muestra el orden de magnitud: en un cálculo se consideran 9 t/ha de compost para cubrir la demanda de fósforo en el cultivo de trigo (suponiendo una composición media de nutrientes).
Para condiciones mexicanas rige —y así lo subraya también la norma mexicana de compost—: primero análisis de suelo, luego definir dosis y técnica de aplicación.
¿Por qué precisamente los menonitas apuestan por la “composta sólida”?
Muchas explotaciones menonitas se encuentran en regiones secas hasta semidesérticas de México, especialmente en las zonas áridas del norte (por ejemplo, en el borde del Desierto Chihuahuense). Allí, el contenido orgánico del suelo suele ser muy bajo: los suelos son de carácter mineral, el humus se forma lentamente por la sequedad y el calor, y el viento puede erosionar con facilidad las partículas finas. Justo por eso, la “composta sólida” se vuelve para muchas fincas una medida estratégica: el abono sólido incrementa paso a paso el contenido de humus y materia orgánica, mejora la estructura del suelo y lo hace más “vivo”.
El segundo efecto es, en una región seca, casi aún más importante: con más materia orgánica aumenta también la capacidad de retención de agua. El suelo puede absorber mejor la lluvia y el agua de riego, almacenarla y ponerla a disposición de las plantas durante más tiempo. Así, la incorporación de la “composta sólida” no solo ayuda a la nutrición, sino que se convierte en una respuesta práctica al estrés por sequía —de manos menonitas, con materiales del propio ciclo de la finca, directamente de vuelta a los campos.
Al final, la “composta sólida” también muestra algo fundamental: muchas explotaciones menonitas apuestan conscientemente por una agricultura sostenible. En lugar de depender exclusivamente de insumos comprados, fortalecen el ciclo de nutrientes dentro de la finca, construyen fertilidad del suelo a largo plazo y hacen sus superficies más resistentes a la sequía. Así, un abono sólido aparentemente sencillo se convierte en una pieza clave de una agricultura que no solo busca rendimiento, sino también la conservación del suelo para la próxima generación.
Recursos:
Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático: “Presentan alternativas agroecológicas a Gobernadores Menonitas en Campeche” (Pressemitteilung, 01.04.2022; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zur Rolle mennonitischer Gemeinden bei Technik/Produktion organischer Inputs; erwähnt dort auch „bocachi“ als Beispiel für großskalige Kompostproduktion)
Universidad Nacional Autónoma de México: Pérez Palacios, Andrea: Uso y manejo de plaguicidas en cultivos de soya… en zonas agrícolas de la Península de Yucatán, México (Tesis, 2015; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zu organischer Düngung mit „composta“ und Mist als landwirtschaftliche Praxis im Kontext mennonitischer Agrarräume)
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua: Manual agroecológico (Ecoagua / „Ecotecnias…“ – Abschnitt zur Kompostierung) (PDF; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zur 3-Monats-Marke: nach dem dritten Umsetzen entsteht „composta joven“/junger Kompost)
Regenwald schützen e.V.: Manual de prácticas agrícolas con enfoque AbE (PDF, 2023; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zu einem praxisnahen Ablauf: Umsetzen alle 15 Tage über 3 Monate; außerdem zu Rohstoffkomponenten wie Ernteresten, Mist, Küchenresten, Erde/„inokulieren“)
Food and Agriculture Organization of the United Nations: Bot, A.; Benites, J.: The importance of soil organic matter (FAO Soils Bulletin, 2005; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zur Wirkung von organischer Substanz auf Bodenstruktur und Wasserhaltevermögen – besonders relevant für trockene Standorte)
Natural Resources Conservation Service: AWC Effects on Soil Water Holding Capacity and Soil Water Retention Resulting from Soil Health Management Practices (Literature Review, PDF; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zum Zusammenhang: steigender organischer Kohlenstoff/Organik ↔ veränderte Wasserretention, v. a. in sandigen Böden)
U.S. National Park Service: Chihuahuan Desert Ecoregion (Webseite, 2022; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zur klimatischen Einordnung „heiß/trocken“ und Niederschlagsbandbreiten – hilfreich für den Kontext „Wüsten-/Trockengebiet“)
Encyclopaedia Britannica: Chihuahuan Desert (Eintrag; abgerufen am 31.01.2026).
(u. a. zur Charakterisierung als arides Gebiet und zur Einordnung des Raums in Nordmexiko)
CIMMYT: “Productores menonitas… apuestan por la agricultura sustentable” (20.06.2022; abgerufen am 31.01.2026).


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